El bienestar de tus oídos es necesario

La mayoría de personas consideran que es conveniente efectuar chequeos periódicos de la salud general, así como una revisión oftalmológica anual. Sin embargo, muchas desconocen la necesidad de revisar periódicamente su audición.

Otro error habitual es posponer la visita al especialista durante años, ya sea por desinterés, por vergüenza o bien por temor a afrontar el problema.

Según nuestro estudio anual “Eres todo Oi2”, el 25% de los españoles sufren pérdida auditiva y la mayoría de ellos, el 64%, todavía no ha acudido a un especialista.

Nuestra experiencia nos confirma que los mejores resultados se obtienen cuando se interviene rápidamente. Esto tiene su explicación: cuanto más tiempo hemos estado sumidos en el “mundo del silencio”, más difícil le resulta a nuestro cerebro volver a interpretar los estímulos sonoros.

La gran mayoría de problemas auditivos tienen solución: a veces, tan sencilla como eliminar un tapón de cerumen. Sin embargo, no oír bien resulta muy perjudicial para ti y para tus familiares. La pérdida de audición se acentúa con la edad y, si no se trata, puede provocarte problemas de salud tanto físicos como sociales para ti pero también para tu entorno familiar.

Las consecuencias más comunes de la pérdida auditiva son dolores de cabeza, aumento de la presión arterial, estrés, insomnio, cansancio, vértigo, aislamiento social, pérdida de atención, problemas de comunicación, distracción y falta de concentración e incluso Alzheimer.

La pérdida auditiva puede provocar que no sigas el ritmo habitual en tu trabajo y vida diaria, privándote de disfrutar de las reuniones familiares y de los pequeños ruidos, como la carcajada de un niño.

Por ello, recomendamos visitar al especialista de forma periódica para realizar una revisión auditiva y seguir los consejos para proteger y cuidar la audición.

Recuperar la audición significa recuperar la confianza en sí mismo, recuperar el humor y en definitiva, la alegría de vivir.

Recuperar la audición significa recuperar la confianza en sí mismo, recuperar el humor y en definitiva, la alegría de vivir.