"Cuando mi madre estaba embarazada tuvo la rubeola y esta fue la causa de mi pérdida auditiva.
A pesar que me viene de nacimiento, mis padres no se dieron cuenta hasta que cumplí los 5 años y desde entonces siempre he llevado audífonos.
No he tenido complejos y he podido llevar una vida normal, ir a la universidad,… igual que mis amigos.
No puedo imaginarme mi vida sin los audífonos, no puedo estar sin ellos, nada más levantarme me los pongo."