La pérdida de audición es algo habitual para aquellas personas que exponen sus oídos diariamente o de forma asidua a sonidos con una gran cantidad de decibelios. Así pues, las personas que se dedican a la música -ya sea de forma profesional o por ocio-, que acuden a lugares donde la música está muy alta -como salas de concierto o discotecas- o que usan auriculares de forma rutinaria son más propensas a desarrollar la llamada hipoacusia. 

Por qué los músicos sufren de hipoacusia 

Se recomienda trabajar en un entorno que no supere los 65 decibelios. Esto no es posible si te dedicas a la música o estás en contacto con ella. Las personas que trabajan en espacios donde hay música (orquestas, discotecas, bares musicales, etc.) se exponen a un nivel de decibelios que oscila entre los 80 y los 110, por encima del máximo recomendado. Si tenemos en cuenta que a partir de 120 decibelios se puede considerar que el sonido es doloroso para el oído, estamos hablando de unos niveles perjudiciales para la salud y el bienestar de las personas que trabajan en estos ámbitos. Desde la propia OMS se trabaja para prevenir la hipoacusia incluyéndola como parte de los riesgos laborales

Volumen alto de sonido en conciertos

Cómo prevenir la pérdida auditiva 

Como bien dice el refrán, más vale prevenir que curar. La hipoacusia es acumulativa, es decir, la pérdida de audición es progresiva, sobre todo para aquellas personas que se exponen a sonidos muy altos durante un periodo largo de tiempo. Una vez se empieza a perder capacidad auditiva, ésta nunca se recupera. Para evitar que la pérdida vaya a más, se recomienda encarecidamente seguir estos consejos: 

El uso de tapones

Los tapones son una de las mejores medidas que puedes tomar para evitar dañar tus oídos. Si sabes que vas a tener que exponer tus oídos a un volumen muy alto de música durante un largo periodo de tiempo o de forma prolongada, no dudes en hacerte unos tapones a medida que te protejan de los sonidos del exteriorExisten unos tapones específicos para los músicos que cuentan con tres tipos de filtros diferentes (suave, intermedio y fuerte), dependiendo de la cantidad de sonido que se quiera aminorar. Los filtros funcionan como atenuantes de las frecuencias que son consideradas perjudiciales para el oído, dejando pasar el resto de sonido. Es decir, no funcionan como un aislante del sonido -es posible escuchar lo que pasa alrededor- y además ayudan a prevenir la hipoacusia.
Si, además, te gusta bañarte en el mar o en la piscina, debes proteger tus oídos de posibles infecciones u otitis, muy frecuentes durante la época estival. En este caso, también se recomienda el uso de tapones a modo de prevención y, sobre todo, eliminar cualquier resto de agua que pueda quedar en el oído. 

El uso de auriculares 

Todos hemos usado auriculares, en mayor o menor medida. Si bien el uso de auriculares no tiene por qué ser perjudicial, es importante saber usarlos correctamente. Por mucho que queramos aislarnos del mundo con nuestros auriculares, no se recomienda escuchar música con auriculares con el volumen a más del 60% ni más de hora y media. Además, se aconseja dejar reposar los oídos durante al menos 30 minutos después de haberlos expuesto al sonido de los auriculares durante más de una hora. 

Uso de auriculares

El uso de bastoncillos

La naturaleza es sabia, eso es algo que debemos tener siempre claro. La cera que segregan nuestros oídos tiene una función muy concreta: eliminar todo aquello que pueda ser perjudicial para éstos. El mismo oído se encarga de recoger todo aquello que es nocivo para el tímpano y lo elimina con el paso de los días. El uso de bastoncillos puede ocasionar problemas como infecciones, pérdida auditiva e incluso fisuras en el propio tímpano, ya que al introducir el bastoncillo volvemos a empujar la suciedad hacia dentro.

Otros males que no son la hipoacusia 

Aunque como hemos dicho, la hipoacusia es el mal endémico de los músicos, no es el único problema de salud auditiva que una persona que se dedique a la música puede desarrollar. A continuación vemos qué otras patologías puede ocasionar la exposición repetida a altos decibelios: 

  • Hiperacusia. Percepción de los sonidos ordinarios como demasiado fuertes. 
  • Dipoaclusia. Se da cuando percibimos los sonidos en tonos diferentes dependiendo del oído. 
  • Acúfenos. Aunque el nombre suene muy técnico, son los típicos pitidos que escuchamos alguna vez sin que haya ningún sonido exterior que los esté produciendo. 

En cualquier caso, si crees que tus oídos pueden estar dañados, seas músico o no, siempre puedes acudir a un especialista para que te revise, te diagnostique y poner solución cuanto antes. Para quedarte más tranquilo, puedes hacer nuestro test auditivo y comprobar el estado de tus oídos desde casa. 

Hacer el test auditivo